Hija de soledad,
¿Qué te pasó Santiago querida,cuando traidores hambrientos de dólares,
pintaron de rojo sangre, tu Moneda,
dejando tus noches obscuras y madrugadas sin la luz de la esperanza?
Hija de America,
¿Qué sentiste cuando tu pueblo, aplastado por la tormenta,
hería el espíritu, torturaba tus carnes
y bajó su cabeza en frente a la bandera asesina?
¿Cómo podrías olvidarte, hija de la hambre,
tus madres llorando por las calles, en sus camas,
mientras el fragor de las explosiones de los artilleros te arrullaban?
Y cómo olvidarás la brisa hecha de los postreros alientos,
el grito ahogado,
el miedo de tus niños desolados,
de las esposas ya viudas,
ahora que el violador de vidas y leyes, está enterrado
debajo sus pecados originales?
Adiós Santiago,
Hija de un sueño, esposa de muerte, madre de un quizás...
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